1.300 campesinos de Ciénaga y sus alrededores, salieron a las calles a marchar en rechazo a la tragedia que hace 89 años marcó la historia del municipio.
Por: Cindy Vera Hernández
Este 6 de diciembre desde las 7:00 am, un grupo significativo de campesinos de la región, se concentró en la vereda Jolonura del corregimiento de Cordobita, área rural de Ciénaga, para marchar por las diferentes calles del municipio, en conmemoración a los 89 años de la Masacre de las Bananeras y para exigir al gobierno actual, más garantías para esta grupo social del país.
Este recordado, pero negro y triste acontecimiento ocurrido en 1928, marcó la historia de Ciénaga Magdalena para siempre, por ser la tragedia que más vidas cobró cuando un grupo de trabajadores bananeros fueron asesinados masivamente por exigir a la multinacional Unit Fruit Company, igualdad salarial y trato digno.
Después de casi nueve décadas de la masacre, los campesinos de Colombia sienten que la historia se repite, que todo sigue igual, porque las multinacionales masacran y acosan laboralmente, despiden trabajadores enfermos, la desigualdad salarial continúa y el imperialismo aún sigue presente, pero con otros nombres y otras caras, esto gritaban en una sola voz los manifestantes.
Con total éxito y con una aglomeración de casi 1.300 personas, la multitudinaria marcha de campesinos de diferentes agremiaciones dedicadas al campo, en donde se destaca Fuerza Campesina, sentaron su voz de rechazo por la impunidad de este crimen ocurrido hace años en Ciénaga, al igual que para llamar la atención del gobierno nacional para exigir el cumplimiento de la Reforma Rural Integral, contemplada en los acuerdos de Habana que recientemente estuvo debatiendo el estado colombiano y las FARC.

El presidente de Fuerza Campesina Luis Eduardo Bedoya, manifestó que los campesinos de Colombia están dispuestos a hacer cumplir la Reforma Rural Integral, porque las tierras y el cultivo de ellas es para que las trabaje la gente del campo y no para los terratenientes que se han dedicado a acabar con la vegetación, las selvas y el ecosistema, y de paso han acabado con los campesinos, ya que en el gobierno de Uribe fueron desplazados de manera forzada cerca de 4 millones de agricultores.
Pese a que hasta la fecha se han creado las agencias para la restitución de tierras y desarrollo rural, nada de esto ha beneficiado a las víctimas del desplazamiento forzado, expresa Luis Bedoya que esto ha sido solo un elefante blanco, y que el presupuesto destinado para el campesinado, ha sido para favorecer a 2.362 personas que son las dueñas de todas las tierras del país, y ellos solo han quedado con la esperanza de recibir las cinco hectáreas de tierras que se pactó en el acuerdo de paz de la Habana.
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