Por: Edgar Padilla
Milciades Duran, asegura que desde el inicio de la Pandemia, no se sienta con sus amigos como acostumbraba hacerlo en la puerta de su residencia.
Agrega de forma sarcástica que no usa el tapabocas para protegerse del Covid 19, sino para protegerse de los malos olores generados por las aguas putrefactas que pasan por el frente de su casa, ubicada en la calle 12 con carrera 17 del municipio de Ciénaga – Magdalena.
Con su natural sentido del humor, manifiesta que en la mayoría de las calles de su Ciénaga querida, lo que se ve correr son «lágrimas de oro» y lo que se percibe es un insoportable olor a alcantarilla.
Desde esta tribuna lanza un S.O.S. a Operadores de la Sierra para que le ponga coto a esta grave situación que a él y a los cienagueros mantiene asfixiados y con temor de contagiarse de una Hepatitis o una Tifoidea, recalcó.
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