Redacción La Lupa Ciénaga
El debate a la concesión Tráfico Seguro terminó en un enfrentamiento entre la Concejal Oladis Correa y el Gerente de Intraciénaga Jorge Mario Henríquez Dávila, quienes se desviaron de la temática principal y se lanzaron calificativos que al final dieron al traste con el desarrollo de la sesión y provocó un nuevo enfrentamiento entre mayoría y minoría, en una clara muestra de polarización de conceptos y disputa política al interior de la corporación.
Al no contar con la presencia del representante legal de la concesión Tráfico Seguro, con el cual se pensaba debatir el tema de las presuntas anomalías en la aplicación de fotomultas en el municipio de Ciénaga, el debate tomó otro rumbo y fueron protagonistas de una discusión poco productiva el gerente de Intraciénaga y la concejal Oladis Correa.
Ambos servidores públicos se trataron de irresponsables entre sí, cada uno defendiendo sus razones y argumentos desde su orilla, sin tener en cuenta que estaban en una corporación donde el público presente espera respuestas para problemáticas sentidas de la comunidad y no una “guerra” de poder que ningún producto le deja a la ciudadanía.
“No se irrespetan entre ellos, irrespetan a la comunidad, a las barras que venimos a hacer presencia en las sesiones, últimamente eso es lo que notamos en el Concejo de Ciénaga y nosotros el elector primario, no llegamos a observar este horror, esta inseriedad con que se tratan en el cuerpo colegiado”, expresó el cultor Rafael Reguillo Mojica.

Considera Reguillo Mojica que si los concejales se tratan entre sí de esa manera que le pueden pedir a la comunidad que tiene la expectativa con la renovación del cabildo y proyectos que vayan encaminados a generar mejores condiciones de vida para los cienagueros y no estas disputas políticas y personales.
El gestor cultural exigió de los 17 concejales mayor participación en los debates, desde su óptica ya está bueno que sólo 4 o 5 cabildantes hagan uso de la palabra y siempre tengan la vocería.
Es preciso señalar que los concejales de la minoría le reclamaron airadamente al presidente de la corporación que hiciera respetar a los compañeros del cuerpo colegiado, endilgándole que siempre permitía algunos excesos.
En este caso del funcionario y la concejal, quienes se trenzaron en señalamientos de corte personal, se trataron de irresponsables mutuamente, en distintas oportunidades, cuando su misión es llamar al orden y la compostura como cabeza visible de la mesa directiva.
La abrupta terminación de la sesión deja en evidencia que la polarización entre la mayoría y minoría en el Concejo de Ciénaga, es cada día más profunda y con pocas posibilidades de conciliación, por lo menos en este periodo de ordinarias a punto de culminar.
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