Estamos a merced de la delincuencia en Ciénaga

Por: Luis Manjárrez Bravo

Los casos de atracos y raponazos se han incrementado impresionantemente en nuestra ciudad, estamos indefensos en cualquier parte del municipio  y a merced de la delincuencia, no nos sentimos seguros en ninguna parte ni de día ni de noche, ni en nuestras viviendas, ni siquiera en los sitios más concurridos, ni los más cercanos a las instituciones que representan la seguridad ciudadana,  y muy rara vez se cuenta con la solidaridad de los demás.

Por más recursos que utilicemos como alarmas, cámaras, ni los esfuerzos que hagan nuestras autoridades nos garantizan nuestra protección, el peligro acecha donde uno menos lo espera y el delincuente con arma en mano aprovecha la más mínima oportunidad para cometer su fechoría, ante la indefensión de su víctima que termina accediendo a la pretensión del delincuente en pro de la conservación de su integridad física y hasta de su propia vida.

Mientras el delincuente encuentre fácilmente la adquisición de las drogas alucinógenas difícilmente se podrá combatir la delincuencia que ya se apoderó de nuestra ciudad, como caso curioso gran parte de la ciudadanía sabe donde se expenden, menos las autoridades.

Al delincuente le da igual la clasificación social de la víctima, aquí se desentechan las escuelas, se asalta al diputado y hasta se atraca a la reina del carnaval cienaguero.  Qué protección tiene  el ciudadano del común?

Pero qué sucedería si la víctima presa del temor reacciona de otra forma y se enfrenta al atacante?

probablemente llevaría la peor parte porque la gente de bien no usa armas.

¿Para qué la identificación con cámaras,  para qué las capturas?  si la mayoría de las ocasiones son dejados en libertad porque el anacrónico y laxo sistema de nuestra justicia así lo permite, ya sea por falta de pruebas, por mal procedimiento o porque el delincuente es menor de edad.

Pero si a un ciudadano de bien lo sorprenden con un arma que ha adquirido para su protección, a ese si le cae todo el peso de la Ley tal como le pasó a la madre que asesinó al violador de su hija y fue condenada a treinta años de prisión.

Entonces qué hacemos? es la pregunta que se escucha generalizadamente. Hay que cambiar la táctica para protegernos? pero cuál? 

Será tomar el ejemplo de Barranquilla del caso ocurrido antes de carnaval cuando en un restaurante llegaron dos asaltantes y dos valerosos ciudadanos los asesinarony por un buen tiempo los actos delincuenciales se aplacaron.

Recordemos que no podemos seguir permitiendo que esto continúe porque está en riesgo nuestra seguridad, nuestras vidas.

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