¿Entonces por qué nos quejamos?

Por: Luis Manjarres Bravo

Una gran preocupación tienen los líderes de este municipio por la poca acogida (por no decir nula) que tienen cuando le hacen llamados o convocatorias a la comunidad para reclamar sus derechos, ante las empresas prestadoras de servicios ya sea de carácter público o privado.

Con regularidad los usuarios elevan sus quejas a través de la radio, prensa escrita o por las redes sociales, pero cuando se les hace el llamado no asisten, demostrando poco interés a la problemática existente en estas empresas como si el pésimo servicio que ofrecen los tuviera conformes.

Esta apatía la observamos en todos los campos, se invita a una marcha contra Electricaribe que quizá es la empresa que genera más problemas y a los usuarios les importa un bledo, se convoca a un plantón contra las empresas prestadoras de la salud y tampoco van, hemos observado en las marchas del magisterio y la asistencia también es precaria.

Por ejemplo, la caracterización de los artesanos no ha arrojado los resultados esperados porque la asistencia tampoco ha sido la mejor y que decir de las Juntas de Acción Comunal que muy difícilmente reúnen el quórum necesario para realizar una asamblea, por no decir que nunca.

En donde existe JAC es muy común ver a muchos vecinos lanzar improperios contra el presidente, quejándose por su poca gestión  y por lo general son los que nunca asisten a una asamblea o en su defecto, ni siquiera aparecen inscritos en el libro de afiliados.

¿Qué está pasando? Parece ser que la comunidad ha perdido la conciencia del valor que tienen la movilización y las protestas pacíficas en pro de la reivindicación de sus derechos adquiridos y no porque los líderes no tengan poder de convocatoria, eso es totalmente falso, el problema radica en que la comunidad prefiere ir a otros canales de información, como si allí se les van a solucionar sus inquietudes.

Es cierto que a través de la radio que es un medio muy influyente, se logra la solución de uno que otro problema, pero hasta ahí, sin embargo el grueso de la problemática permanece sin resolverse, precisamente porque somos conformistas, no vamos al fondo del problema, no nos integramos, no reclamamos por las vías legales y es que ni aun haciéndolo, nos resuelven nuestras más elementales necesidades.

Esta falta de motivación, de interés. El comportamiento apático por resolver lo nuestro por la vía de la movilización, protesta, plantón y lucha, es observada y monitoreada por los gerentes, directores, funcionarios  y patrones de las empresas que analizando nuestra debilidad,  nos manejan a su antojo y les importa poco o nada que nuestras necesidades se satisfagan,  precisamente por eso, porque no reclamamos con vehemencia, se ha perdido toda posibilidad de luchar con justicia por la vía de la movilización, de los plantones y de la protesta.

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