El turismo en Ciénaga, una oportunidad desaprovechada…

Por: Alberto Tico Álvarez

A comienzos del mes de diciembre del año inmediatamente anterior escuché por uno de los noticieros nacionales que las ciudades intermedias ancladas en el golfo de Morrosquillo, departamento de Sucre, esperaban recibir durante las vacaciones de fin y comienzo de año aproximadamente entre 15 mil y 20 mil turistas; también que estas localidades cuentan con la capacidad hotelera para garantizar la pernoctada de estas personas.

Esta información me llevó a hacerme la siguiente reflexión: Por qué Ciénaga, un municipio con tantos recursos naturales y patrimonio cultural e histórico de Colombia, no es aprovechado como un destino turístico que genere empleo y desarrollo  social en nuestro municipio. La respuesta nos la dio nuestro propio burgomaestre al decir que Ciénaga no cuenta con una infraestructura turística, muy a pesar de los recursos naturales con que la naturaleza la ha privilegiado.

Y eso es muy cierto, contamos con una imponente sierra nevada, aguas termales, extensas y hermosas playas marinas, y compartimos con nuestros vecino municipio de Pueblo Viejo el más grande ecosistema de Colombia, la Ciénaga Grande de Santa Marta. Estas condiciones naturales llevaron al entonces candidato a la alcaldía, Luís Gastelbondo García, a prometer la construcción de la vía de las cuatro aguas; nada imposible si se cuenta para tal fin con una vía terciaria que una la troncal del caribe en Cordobita con Costa Verde en el norte de la ciudad; propuesta que algunas mentes estrechas la consideran salida de los cabellos.

Riquezas naturales e históricas son las que nos sobran. Lo que no tenemos y nunca hemos tenido son verdaderos dirigentes, honestos, con sentido de pertenencia, visionarios y que quieran su terruño. Y como consecuencia de esas falencias, hoy el mar rebelde se come nuestras playas, el proyecto de construcción del malecón se quedó en su primera fase, no tenemos definido en el POT un área para la creación de una zona franca turística, no existe siquiera un proyecto para la construcción  de una infraestructura de servicios públicos que atraiga a los inversionistas de la industria sin chimenea, no contamos con un museo que guarde nuestra memoria histórica, no contamos con un instituto de cultura y turismo que promocione a Ciénaga a  nivel nacional e internacional.

En fin, no tenemos nada, estamos en ceros. Lamentándonos de nuestra desgracia y viviendo como consuelo del pasado glorioso que nos legaron hombres probos, como los héroes  de la batalla de Ciénaga; aquí en Nerlandía, se firmó el fin de la guerra de los Mil días; del martirologio de los obreros de la zona bananera en 1928 y de tantos hombres y mujeres de la cultura, el arte y la música que tanta gloria nos dieron, pero que nunca recibieron apoyo y terminaron en la indigencia, olvidados hasta el día de sus muertes.    

Pero de la responsabilidad de ese atraso social que nos aleja del empuje de otras ciudades intermedias en Colombia no nos escapamos los ciudadanos, responsables al fin y al cabo de estas malas elecciones; y solo el día que votemos con total independencia y autonomía, por programas de bienestar común y no por intereses personales, tal vez el anhelo de ver a Ciénaga proyectada como destino turístico empiece a ser una realidad.

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